La importancia de llamarse Organizador de Eventos

Alicia aún no se ha maquillado. Dentro de unos minutos llegará el auto nupcial para llevarla a la ceremoniade su boda y apenas termina de coordinar los últimos detalles del buffet.
Jorge y Laura, por su parte, guardarán como recuerdo del día del casamiento, solo imágenes oscuras y desenfocadas captadas por la pequeña cámara del primo de él que, de buena voluntad, se ofreció a ser el fotógrafo de la fiesta.
Mientras, Alberto no podía creerlo cuando Beatriz, su futura esposa, le dijo que se retrasaría pues el chofer del auto que debía llevarla a la boda, llamó para cancelar a última hora.

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Todos sueñan con que el día de su boda sea perfecto. Quisieran que ese momento en que deciden unirse con la persona que aman para dar el “sí, acepto”, frente a amigos y familia, fuera inolvidable. Sin embargo, algunos guardarán por siempre en su memoria, entre las alegrías de la fecha, los sinsabores provocados por aquellos detalles que impidieron que las cosas salieran como esperaban.

Y es que uno de los errores más comunes que cometen los novios al planificar su boda, es el de no contratar a un profesional para la organización y coordinación de ese día que desean recordar como el más feliz de sus vidas.

Razones hay muchas: poco presupuesto; poseen los contactos de algunos proveedores; consideran que es más romántico planificar todo solos, en fin, lo cierto es que algunos se aventuran en este viaje sin la guía de un especialista y, según dicta la experiencia, el final del camino no siempre es tan placentero.

Es seguro que todo depende de la dimensión del evento- aunque si es pequeño o muy sencillo, al menos una consulta con alguien del ramo sería necesaria-, pero si lo que se pretende es realizar una boda por todo lo alto y con muchos invitados, contratar a un wedding planner (organizador de bodas) es fundamental.

Estar pendientes del pastel, los trajes de él y ella, el buffet, el salón para la recepción, la decoración, el maquillista, el auto nupcial, los fotógrafos y camarógrafos, las invitaciones y el maestro de ceremonias, puede resultar agotador y a la vez frustrante, en caso de no encontrar las mejores ofertas u opciones según las expectativas de cada pareja.

El papel de un organizador de eventos en este sentido es imprescindible si lo que se desea es llegar al día de la boda relajado y dispuesto solo a disfrutar, pues él correrá con todas las preocupaciones e inconvenientes que surjan y de los cuales los futuros esposos tal vez ni lleguen a conocer nunca.

Un equipo de profesionales con experiencia y, si es posible, con recomendaciones anticipadas, aliviará cualquier duda y ofrecerá tranquilidad a los novios en cuanto a dejar la planificación de una fecha tan significativa para ellos, en manos de un tercero.

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Recurrir a los servicios de un profesional garantiza tranquilidad a los novios y confianza en que las cosas quedarán según lo pactado, pues de seguro cada detalle quedará registrado en un contrato, cuyo cumplimiento será para él la máxima prioridad. De ello dependerá en gran medida el prestigio de su negocio.

Otra de las ventajas de hacerse de un buen organizador de eventos, es que el mismo posee varios proveedores para cada uno de los elemento que componen un evento, por lo que siempre tendría sustitutos en caso de cancelación, y de suceder, los novios ni siquiera lo sabrían, pues para el día de la boda todo estaría arreglado según lo previsto, para ello la planificación se realiza con un tiempo de antelación prudencial.

Un wedding planner también puede aconsejarles sobre la decoración del salón de la fiesta, pues en ocasiones los novios no saben cómo explicar sus ideas al respecto y, en este sentido, él les puede guiar sobre las mejores maneras de hacerlo tomando en cuenta detalles como la personalidad de los futuros cónyuges, sus gustos o, simplemente, traduciendo sus deseos y materializándolos.

Nada hará que el tiempo regrese y los errores cometidos en este día puedan arreglarse. Toda la ayuda posible será necesaria y si es la de un profesional, mejor.

No vale la pena arriesgarse e intentar organizar una fecha tan trascendental sin la supervisión, guía o coordinación de un organizador de eventos, ese alguien que, sin dudas, habría logrado que Alicia no pensara en el buffet mientras se maquillaba; que Beatriz llegara a tiempo a la ceremonia de su casamiento, y que Jorge y Laura guardaran por siempre el recuerdo del día más feliz de sus vidas, perpetuado en hermosas instantáneas.

“Su satisfacción y la de sus invitados
nuestra mejor recomendación.”